Autor:

Guerrero Obando, Fabián Fernando

Colección: Biblioteca Mingaoral

ISBN: 978-9942-623-02-7

Link: https://www.dspace.uce.edu.ec/handle/25000/37752

En más de una ocasión me he sentido parte de la familia de un poeta. Incluso de algunos cuya muerte legó hace cientos de años, como Guillermo de Aquitania, como William Shakespeare, como Dante. Al repasar los poetas ecuatorianos, me encuentro vinculándome con algunos, como César Dávila, Hugo Mayo o Francisco Granizo. Con quien mejor relación he tenido, últimamente, es con Fabián Guerrero. Esto porque su poesía whitmaniana, aunque extrañamente breve, en una mezcla con la poesía oriental, me trae la conciencia de que formo parte de la humanidad con una frecuencia que podría calificar de absolutez. Es decir, basta con leer un poema suyo, casi siempre construido con el buen gusto de la brevedad, para que uno recuerde de inmediato que asombrarnos es la mejor forma de aprender algo. Es, entonces, Guerrero Obando un maestro de gen milenario y —reitero— oriental, que nos habla de la tierra y sus
frutos.

Carlos Vásconez