SOMOS EL TALLER DE LAS PALABRAS DESDE 1888
Nuestra historia crece de forma paralela a la de nuestra Universidad Central del Ecuador. Hablamos de orígenes posiblemente coloniales. Durante la etapa de la Real Audiencia de Quito ya se habían desarrollado los oficios y artes de la imprenta. Alrededor del año 1755, los sacerdotes jesuitas habían importado la primera imprenta, que inicialmente se instaló en la ciudad de Ambato y que luego fue trasladada a Quito. Rex Sosa en su libro «De la plegaria a la rebeldía | Orígenes de la Universidad Central del Ecuador:1620-1836» habla sobre la imprenta e indica que «ya para 1760, en la antigua presidencia de Quito, hubo dos imprentas: una en la capital y otra en Ambato, ambas de los padres jesuitas».
Recordemos además que el Congreso de Cundinamarca, el 18 de marzo de 1826, mediante Ley dispone la creación de universidades centrales en los departamentos de Cundinamarca, Venezuela y Ecuador. La Ley de marzo de 1826, en el capítulo VI, De la enseñanza en las universidades y colegios nacionales, ya se refiere al establecimiento de una imprenta en la universidad, manifestando: «Art. 38.- Habrá en las universidades una imprenta para imprimir los libros elementales y de más uso».
Una vez iniciadas las actividades de la Universidad, se puede decir que, casi al mismo tiempo, nace la imprenta de la institución, pues era necesaria una dependencia en su interior que imprimiera los requerimientos en cuanto a la documentación y material de imprenta que se necesitaba para su funcionamiento, así como libros y publicaciones de aquella época.
En el año 1831, el gobierno de aquel entonces importó una imprenta para la institución. Se contaba con varias cajas de tipos de texto y títulos, una prensa de mano, unos componedores de madera y otras pequeñeces. En ésta se editaba el periódico oficial Gaceta de Quito. Con el transcurso del tiempo y según las necesidades y avances de la época la imprenta se fue modernizando. García Moreno –que había sido rector de la Universidad–, durante su segundo mandato como Presidente de la República, trajo de Europa a varios técnicos alemanes, quienes dieron luces a los encuadernadores de la imprenta universitaria.
En el año 1888 a la imprenta universitaria se la denominó Editorial Universitaria, designándose al señor Rafael María Borrero como su primer regente. Conforme el avance de la técnica y de acuerdo a los recursos económicos, la Editorial Universitaria fue adquiriendo la maquinaria necesaria para poder desempeñar de mejor manera la función asignada por las autoridades universitarias y las disposiciones legales internas.
La Editorial Universitaria hoy es una dependencia que pertenece al Vicerrectorado de Investigación, Doctorados e Innovación. Ha sabido cumplir con la misión que la institución le ha asignado: ser un organismo de apoyo a las actividades administrativas a través de la provisión de material impreso para el desenvolvimiento de sus actividades diarias; así también, ha posibilitado la materialización del pensamiento, la investigación científica, la creación artística y la cultura a través de la impresión de textos de estudio: libros, revistas, informes, entre otros materiales gráficos.

