
El desenlace de la Guerra Fría reacomodó las fuerzas políticas, los comportamientos y las subjetividades.
«El protagonista de la novela es Rafael López Pérez. Él, da cuenta de este proceso y deja ver en su narración cómo pasa de la militancia y la disciplina partidaria al desengaño. En dicho tránsito entre la ira, la alucinación y el miedo, recorre los orwellianos laberintos de una burocracia que se pretende estalinista. En medio de las intrigas y la vigilancia de sus propios compañeros tiene algunas razones para seguir adelante y teje un plan de emboscamiento y fuga.»
